Si un cura llama a tu puerta, es que es tiempo de Cuaresma

 

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Paz en esta casa…

 

Cosas que debes saber si vives en Roma. Debería haber estado prevenida porque hace unos días ya lo avisaban en el tablón de anuncios de mi comunidad. Pero no. Después de sonar timbre y abrir la puerta, me encontré con un sacerdote frente a mí hisopo en mano (eso que se usa para bendecir con forma de micrófono plateado) y yo me quedé paralizada. Lo mismo debió pasarle al joven cura, el pobre al ver mi reacción se disculpó y tocó a la puerta de al lado. Según decía en el cartel, estaría durante tres horas bendiciendo nuestras moradas. No es un edificio pequeño pero ¿tres horas? Igual contaba con que alguien le invitara a café y pastas.

Antes de cerrar la puerta tuve tiempo de observar que el chico, un joven sacerdote mulato, llevaba un frasco con agua bendita y muchos papelitos en la mano. Publicidad de la iglesia, sin duda. A parte de las cartas de banco, el buzón de casa se llena de anuncios de los dos negocios más lucrativos en Roma: revistas de las inmobiliarias y folletos de la Iglesia (por eso he podido saber que la de mi barrio prepara para este verano un clásico: un viaje a Lourdes).

Santa María del Consuelo

Santa María del Consuelo

Cuando le conté la situación vivida con el sacerdote a mi profesora de Pilates me dijo, como si fuese lo más normal del mundo, que estábamos en Pascua. No es que no la creyese pero fui en busca de una fuente más fiable, léase un ama de casa media. La señora a quien pregunté me miró con cara de ¿me lo estás diciendo en serio? Tuve que ponerla en situación, que si me había mudado a vivir a Roma, que si era española, que si allí no existía esa costumbre… Al menos yo no lo había oído nunca y por lo que sé tampoco mi madre, que cuando lo comenté en Facebook fue una de las más sorprendidas.

Pues bien, según esta simpática señora, durante la Cuaresma y con motivo de la Semana Santa se bendicen todas las casas. «¿El párroco de la iglesia?», pregunté. «No, él solo no puede. Vienen más sacerdotes a ayudarle», me dijo, de ahí lo del cura mulato que llamó a mi puerta. Y sí, se hace en toda Roma y por lo visto esa tarde también un cura iba a su comunidad. La ceremonia consiste en rezar una oración y bendecir a quienes viven en la casa y el domicilio en sí.

Obituario

Obituario

Iguales pero diferentes. Esto pensaba yo de camino a casa sobre las costumbres romanas y sus correlativas en España. Entonces me topé con el obituario de una señora del barrio fallecida días atrás. El papel estaba pegado en la pared desconchada de un edificio de la calle del mercado, para que todos se enterasen del deceso así como de la hora del funeral. Igual que se hace en tantísimos pueblos que conozco de España solo que en Roma, a cinco paradas del Coliseo, para que me entendáis.

Floristería Casalbertone

Floristería Casalbertone

Lo curioso es que aquí no solo me he encontrado con curas repartiendo bendiciones a puerta fría. Un sábado por la tarde tocaron a casa un par de jóvenes socios del partido comunista. Iban recaudando dinero. La Iglesia, a su manera, también. El caso es que por la bendición se le da una limosna al cura. Una limosna por cada una de las casas de Roma. No está mal.

¿Qué harías tú si de repente te encuentras con un cura en la puerta de tu casa dispuesto a bendecirla?

 

  • Xavier Borràs
    Responder

    No, no, no. Ni mucho menos se bendicen todas las casas de Roma. Sólo unas poca: las más lujuriosas y alejadas del buen vivir cristiano. El hecho de que la tuya haya sido una de ellas (y, encima, durante tres horas) deja una idea aproximada de cuáles son los motivos (entiéndase perversiones) que te han llevado a aquella ciudad. Definitivamente, tu madre tiene razones para preocuparse. ¿Querías ‘feed back’ 2.0? Aquí lo tienes. AMÉN.

    • Carolina Selles
      Responder

      Menos mal que te conozco, bacalao. Me hubiese gustado verte a ti en semejante situación. Yo estuve a punto de sacarle el café y las pastas pero entonces hubiese necesitado unas cuatro horas para acabar de bendecir el edificio, porque tenía mucha curiosidad agnóstica por ver cómo se hacía la bendición. Por cierto, este fin de semana me he enterado de que después de la bendición hay que dar un donativo al sacerdote. Así que reconfirmo la finalidad recaudatoria de tan católica costumbre.

      • Xavier Borràs
        Responder

        Qué guapa te pones cuando hablas italiano.

  • Carmen Díaz Soloaga
    Responder

    Hola Carolina. Muy curioso tu post!. En España no teníamos esa costumbre, aunque alguna otra se va imponiendo. Yo vivo en Vallecas, barrio madrileño obrero donde los haya y poco católico, según mis vecinos. Pero el año pasado me topé con dos misioneros en mi puerta. Sí, has leído bien, misioneros. Me dijeron que Vallecas es ahora tierra de misiones. No bendijeron mi casa, no eran sacerdotes, pero me alegraron la tarde. Me aseguraron que rezarian por mi y no me pidieron ni dinero, ni café, ni pastas. Se conformaron con una sonrisa y las buenas tardes. Un saludo,

    • Carolina Selles
      Responder

      Muchas gracias, Carmen. Si no recuerdo mal ya Benedicto XVI en su última visita a España (el encuentro con la juventud) dijo que España entera era tierra de misión. Lo recuerdo bien porque como periodista cubrí el evento. Ya ves, tierra de misión.

      • Carmen Díaz Soloaga
        Responder

        Es lo que tiene la pérdida de valores, afecta a todas las esferas, económica, política, espiritual… Unas tienen más trascendencia que otras pero me da a mi que la profundidad de los valores españoles no debía ser mucha cuando hemos pasado de la católica España a los descreídos #1 en 50 años. Gracias por contestar y un saludo,

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